El dulce de Cabecera… y los cementerios

El uno de noviembre, Día de Todos los Santos, se celebra en Guatemala una serie de actividades que involucran a toda la comunidad, independientemente de su raza o de la región en que viva.

En primer lugar, tenemos la visita a los diferentes cementerios, esto se hace desde muy temprano, la gente acude presurosa a adornar las tumbas de sus seres queridos con flores y coronas, pino y pétalos de rosas. Esta visita especialmente en el altiplano, se prolonga hasta el final de la tarde.

Al mediodía, tenemos el almuerzo especial del Fiambre, el cual se degusta en la mayoría de las regiones del país, y al final de la tarde se acostumbra deleitarse con el dulce de cabecera, como lo es el dulce de ayote, los jocotes en miel, y en algunas partes también los camotes, el dulce de papaya, las torrejas, el ayote con leche, en otras regiones incluso el arroz con leche, tamalitos de chipilín y hasta un tamal especial relleno de frijoles con pepita (llamado Ticuco), o el tradicional tamal colorado. Pero volviendo al dulce de cabecera, el más famoso y típico por excelencia, es el dulce de ayote o calabaza, éste se elabora a base de panela con canela, clavo, pimienta gorda y jengibre.

Una Foto de El dulce de Cabecera… y los cementerios

Ayote en miel

No está de más recordar que en muchas partes se vuelan los tradicionales barriletes, los cuales en Santiago Sacatepéquez y en Sumpango son de proporciones gigantescas.

También en Huehuetenango, en la región de Todos Santos, hacen para esta fecha una carrera muy peculiar, llamada carrera de cintas (o de caballos), en la cual los participantes usan un atuendo especial, deben mantenerse 8 horas sobre el caballo y se mantienen corriendo en una pista de aproximadamente 800 metros (en donde van y vienen). Cabe mencionar que los jinetes se han desvelado durante toda la noche del 31 ingiriendo licor, de ahí el reto de no caerse del caballo. Pero si se caen, no hay problema, en esta carrera no hay ganadores ni perdedores. Es más, si por alguna razón alguno de los jinetes muriera al caer, esto es indicio de que se augura un buen año para todos ¿extraño… verdad?, también los participantes deberán hacerlo por cuatro años seguidos a fin de no tener mala suerte en sus vidas. Según los moradores, está carrera representa una rebeldía hacía los españoles que no permitían que los indígenas usaran caballos.

Pero todas estas costumbres, tan extrañas y peculiares en cada lugar, si tienen algo en común, lo cual es los cementerios, lugar en donde los muertos viven por el eterno recuerdo de los vivos.

El nombre incluso, de dulces de cabecera, hace referencia al hecho de comerlos a la cabeza de las tumbas de los muertos. Tal vez no todos lo saben, pero cuando se entierra a alguien se acostumbra poner los pies al fondo y la cabeza al frente, en este lugar es en donde se colocarán sus respectivas lápidas, y es aquí a la cabeza de la tumba donde se acostumbra convivir por así decirlo, con las ánimas de los queridos difuntos. Claro que no solamente se come, sino que también se toma, el llamado aguardiente… todo como una celebración, como una comunión muy íntima con nuestros queridos difuntos.

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Jocotes en miel

En torno a los cementerios también gira una enorme cantidad de economía informal, la cual se dedica a la venta de flores, coronas, candelas, veladoras, dulces y de más golosinas. También genera empleos como limpieza de tumbas y panteones, jardinería y albañilería; pequeños trabajos que vienen a mejorar los ingresos y la calidad de vida de las diferentes personas que los ejecutan.

Los cementerios de la capital y de algunas ciudades del país están generalmente pintados de blanco, pero en el altiplano estos cementerios son coloridos. Y lo curioso es que los diversos colores generalmente obedecen a un significado muy especial, por ejemplo si el difunto murió anciano será de color amarillo, si es una madre será de color turquesa, si es un niño será azul, y una niña será rosado, etc., etc.

Este día en fin, se reviste nuestra querida Guatemala de un inusitado color. Curioso que de un lugar en done hay muerte, emane tanta vida, tanto colorido, tanta alegría, tanto cariño y amor. Como un mensaje de paz y esperanza para el mundo entero. Y como una convicción existente en cada uno de todos los buenos guatemaltecos que estamos ansiosos de vivir en paz y tranquilidad, disfrutando de este mundo tan maravilloso que el Buen Dios nos ha dado.

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Camote en Miel

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