La Ermita del Santo Calvario… final de la Vía Sacra

Desde la iglesia de San Francisco tomando por la Calle de los Pasos, pasando por la iglesia de la Escuela de Cristo, llegamos hasta un puente que da inicio a un bulevar de doble vía conocido como Alameda del Calvario, al final de éste, nos encontramos con la Ermita del Santo Calvario.

Los orígenes de esta edificación datan de 1,618 cuando la Congregación Franciscana realizó la demarcación de un terreno para su construcción. Esto obedece a una tradición franciscana que dice que Jesús dio 1,322 pasos en su recorrido entre el Pretorio y el monte Calvario. Por esta razón se calculó dicha distancia desde la iglesia de San Francisco hasta este lugar donde se construyó dicha iglesia. Además, generalmente este tipo de construcciones se hacía también fuera del casco de la ciudad, para recordar que donde murió Jesús fue afuera de la por aquel tiempo llamada ciudad de Jerusalén.

El Hermanito Pedro llegó para colaborar con los religiosos de la Tercera Orden de San Francisco en la recolección de materiales, como ayudante de albañil y en la recaudación de limosnas para continuar la construcción. En julio de 1654, se trasladó a vivir en esa edificación como superintendente de la obra, desempeñándose luego como sacristán de la misma Ermita. La construcción concluyó en 1655.

Desde un punto de vista arquitectónico, el esquema de dicha edificación sigue por cauces de una gran originalidad. Al principio se distingue una estructura de triple pórtico, que místicamente representa al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Pasando por este pórtico nos encontramos con un pequeño atrio que desemboca en esta pequeña Ermita que consta de una sola nave con pequeñas capillas a la izquierda y a la derecha al final, previas al altar mayor.

En su interior se fueron poco a poco colocando esculturas de imágenes y grandes pinturas murales hechas por Antonio Montúfar y Tomas de Merlo que dieron brillo a sus paredes.

En 1,679 se construyó la hermosa alameda, y se hizo conducir agua a la fuente que todavía vemos hoy, esta fuente pertenece al siglo XVII.

Al principio las estaciones del Vía Crucis o Vía Sacra, fueron marcadas con sencillas cruces de madera. Luego, en 1,691, se estrenaron capillas de bóvedas en todas las estaciones, estos pasos fueron representados con imágenes y lienzos.

El Hermanito Pedro encontró este lugar muy a propósito para dedicarse a la oración, a realizar constantes ejercicios espirituales y de mortificación corporal.

Una Foto de La Ermita del Santo Calvario… final de la Vía Sacra

Atardecer en La Ermita del Santo Calvario

En su interior hay una imagen muy importante que es necesario mencionar, un enorme crucifijo que se encuentra a un lado en el altar mayor y que es conocida como el Cristo Crucificado del Hermano Pedro. El rostro de esta bella imagen, según se dice, fue tallado con los labios entreabiertos para expresar Benevolencia por los Fieles, quienes arrodillados en oración, buscan a Dios. La imagen fue tallada por Pedro de la Rosa miembro de la Tercera Orden Franciscana, concluida en el año de 1,657.

En el jardín de esta Ermita se encuentra un árbol de Esquisúchil sembrado por el Hermano Pedro en el año de 1657, fecha en que se terminó dicho crucifijo, y que fuera para el Hermanito Pedro motivo de una grande y profunda devoción. Actualmente, es un frondoso árbol que aún continúa floreciendo tres veces al año, muchas personas utilizan los pétalos de sus flores secas para hacer un té, que según la fe de cada uno, tiene propiedades milagrosas

Otro cuadro que vale la pena mencionar es el que representa El Tránsito de San José. Este cuadro está muy ligado a la muerte del ahora Santo Hermano Pedro. Recordemos que el Hermano Pedro, era un hombre que gozaba de buena salud, sin embargo, el contacto con los enfermos a quienes les daba refugio y abrigo, sus continuos ayunos y desvelos, sus caminatas nocturnas para socorrer a los pobres y desamparados, y sus constantes ejercicios de mortificación hicieron disminuir su constitución física; por lo que se trasladó al Hospital de Nuestra Señora de Belén, que el mismo había mandado construir. Ya enfermo de gravedad y cuando llegó la hora de su muerte, el Hermano Pedro levantó sus brazos hacia esta pintura de El Tránsito del Glorioso San José que se encontraba en la enfermería del mismo Hospital, y con ademanes de querer abrazarla, su rostro se iluminó con una dulce sonrisa y una felicidad incomparable, y quedando como fuera de sí dijo: ¡Ésta es mi gloria! Al pronunciar estas palabras, a las dos de la tarde del día lunes 25 de abril de 1667, murió. Este cuadro se encuentra actualmente en esta Ermita del Calvario.

Como muchas de las construcciones de la época Colonial, la Ermita del Calvario sufrió muchos daños con los terremotos de 1,717, así que fue el arquitecto Diego de Medina quien dirigió su reconstrucción.

El terremoto sucedido en 1773 también dañó parcialmente dicha Ermita, por lo que en Siglo XVIII se hicieron algunas reparaciones para continuar el servicio religioso. Fue en 1965 cuando se reparó el techo, se instaló nuevo piso y se dotó de nuevo mobiliario que incluyó altar, camarines y sillería.
La cruz de piedra que se encuentra delante de la portada de la iglesia, tiene fecha de 1,688, no es esta la cruz primitiva que se describió como de madera y que sirvió para marcar posesión del sitio en 1,618.

Antigua Guatemala es verdaderamente singular por cualquier ángulo que se la observe, hay tanto que ver, investigar e imaginar en esta bella Joya Colonial, orgullo de todos nosotros los chapines.

Una Foto de La Ermita del Santo Calvario… final de la Vía Sacra

Ermita del Santo Calvario, Antigua Guatemala

Una Foto de La Ermita del Santo Calvario… final de la Vía Sacra
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