Las ruinas de San Jerónimo… y los padres Mercedarios

Esta historia comienza el 12 de septiembre de 1,739, cuando los frailes de la Merced idearon la construcción de un centro de estudios al que dieron el nombre de Colegio de San Jerónimo.

Para llevar a cabo esta empresa, fray Manuel de Santa Cruz solicitó a la Real Audiencia los permisos adecuados para edificar esta casa de estudios en un terreno cedido por Ana María de Ávila y Quiroz. Al mando de las obras se situó un experto en esta materia, a fray Bartolomé de los Ríos. El recinto se completó en 1,757.

Pero un detalle burocrático dio por tierra con la ilusión de los frailes. Al carecer de licencia real, ermita y colegio estuvieron a punto de ser demolidos. Sin poder evitar del todo el problema administrativo, en 1761, el colegio fue clausurado por el Rey Carlos III, ya que la construcción no contaba con autorización real.

Afortunadamente en 1,765 se dispuso emplear el edificio como Real Renta de Alcabalas y Real Aduana, y posteriormente, como cuartel y establos de la milicia española (aunque esto último no se sabe si fue realmente concretado).

Un lugar de ensueño las Ruinas de San Jeronimo

Un lugar de ensueño las Ruinas de San Jeronimo

Es de las ruinas más distantes, al igual que la Recolección, pero siempre accesible, sobre la Alameda de Santa Lucía y 1ª Calle Poniente. Es bastante amplio, posee un agradable jardín y en el centro de su patio principal conserva la fuente tradicional de la época.

Pero esta construcción al igual que tantas otras en Antigua, sufrieron los embates tan terribles de los tan temidos terremotos Y así fue como en el año 1,773 este lugar fue severamente golpeado y reducido a escombros, aunque todavía puede visitarse lo que todavía queda en pie. Recorriendo el complejo podemos comprobar que en las ruinas aún hay vestigios de los muros originales, alzados alrededor de una fuente en el centro del claustro. También se conservan la cocina y parte de la primera capilla, así como la portada del colegio.

Después del terremoto, se utilizaron muchas de sus piedras para construir otros edificios, pero todavía quedan restos de las murallas originales o la fachada del colegio con varias imágenes. Además este lugar también fue muy afectado por las inundaciones, así que actualmente está parcialmente hundido.

Atardecer en las Ruinas de San Jeronimo

Atardecer en las Ruinas de San Jeronimo

Sus muros son gruesos, de roca, mortero y algunos acabados de ladrillo. Varios bloques macizos se encuentran aún en los recuerdos de los salones que evocan al pasado.

Las ruinas cuentan con muros de singular belleza, detalles dignos de plasmar en fotografías. Una atmósfera tranquila y apacible en medio de hermosos jardines, que apaciguan la vista y el espíritu.

Este bello lugar, al igual muchos otros en Antigua Guatemala, es muy visitado por pintores que se deleitan en cada uno de sus detalles.

Las ruinas de San Jerónimo, como muchos sitios arquitectónicos de la época de la Colonia, son lugares en los que el turista tanto nacional como extranjero, se recrean imaginando como pudo ser la vida en aquel tiempo, que sin llegar a comprenderlo del todo, se nos antoja peculiarmente romántico y lleno de un gran esplendor.

Ruinas de San Jeronimo

Ruinas de San Jeronimo

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