La Compañía de Jesús… joya arquitectónica de los jesuitas

Fue el primer Obispo de Guatemala el Lic. Francisco Marroquín, quien solicitara por primera vez a su majestad el rey de España el establecimiento de los jesuitas de la Compañía de Jesús en la ciudad de Santiago de los Caballeros. Esta primera solicitud hecha en el año de 1561, lamentablemente fue denegada.

El 4 de enero de 1580, el Gobierno Municipal acordó pedir al Visitador General de los Colegios de la Compañía, la fundación de una institución jesuita en Santiago.

El 12 de febrero de 1582, el Ayuntamiento aprovechando la estancia de unos padres de la Compañía, les pide fundar un colegio. Pero no fue sino hasta el año de 1607 que llegaron dos religiosos con el propósito fundarlo.

Interior de Compañia de Jesus, Antigua Guatemala

Interior de Compañia de Jesus, Antigua Guatemala

En el año de 1655, gracias a una donación hecha por el famoso cronista don Bernal Diaz del Castillo, autor de “La Verdadera y Notable Relación del Descubrimiento de la Nueva España”, los jesuitas obtuvieron la totalidad de la manzana para su construcción a tan sólo una cuadra del Parque Central.

Al igual que muchas de las primeras órdenes monásticas, los jesuitas por un tiempo habitaron modestas chozas y tenían sólo una pequeña iglesia.

Sus primeras construcciones se le atribuyen a don Francisco Fernández de Fuentes allá por el año de 1626, pero como era de esperarse los frecuentes seísmos que hicieron temblar la ciudad castigaron a esta edificación, la cual fue reconstruida en 1689. Es aquí donde aparece de nuevo la huella imborrable de don Diego de Porres, rediseñándola el mismo y sobreviviendo hasta hoy como un gran recuerdo de la extraordinaria belleza de sus edificaciones. Había terminado la Catedral unos cuantos años antes y en ese tiempo trabajaba en la reconstrucción de San Francisco.

El conjunto de la Compañía de Jesús estaba formado en un primer momento por un colegio, un templo y un convento.

La iglesia era una de las más vistosas y espléndidas iglesias conventuales de la época, y la más céntrica. Su amplio atrio daba al oriente. Su fachada adornada en colores aplicados sobre el estuco, en el que se alternaban el rojo, verde, amarillo, café y negro… le daban un aspecto completamente distinto al de cualquier otro templo de la ciudad.

Sus columnas pareadas y la distribución de las hornacinas era muy semejante a la composición que empleó Porres en la parte central de la Catedral y también en la fachada de San Francisco, pero por otro lado, todas difieren entre sí.

En su interior era grande y muy adornada. Tenía tres naves, un coro grande, un presbiterio amplio y varios altares laterales. Las pilastras, los arcos y las pechinas también estaban decoradas con dibujos de colores.

En su tiempo, la Compañía de Jesús era uno de los edificios más extraordinarios de la ciudad. Esta amalgama monumental estaba constituida por una iglesia, dos pisos de convento y dos hermosos claustros, colegios y jardines. Tenía una biblioteca, comedor, enfermería, área de servicio y huerta. Había tres patios grandes y uno pequeño.

En el colegio San Francisco de Borja que ocupaba la parte sur, se impartía filosofía, teología, gramática y retórica… posteriormente también se empezaron a dar grados académicos, e inclusive doctorados.

Aunque el edificio original se terminó hacia el año de 1700, después de los terremotos de 1717 se continuaron sus reconstrucciones y ensanchamientos, así que se consideró totalmente terminado hasta el año 1767.

Lamentablemente en marzo de ese mismo año, se emitió una cédula real por el rey Carlos III, que ordenaba la expulsión de los jesuitas de todas las tierras de España, esa notificación les llegó el 16 de junio.

En ese tiempo y desde el año de 1762, era el rector del colegio, el afamado poeta Rafael Landívar quien había nacido en Santiago en 1731. Escritor de la tan famosa obra “Rusticatio Mexicana”. Junto con sus compañeros fue expulsado de Santiago, muriendo en Bologna, Italia en 1793, lugar a donde se exilió.

Muy temprano por la mañana, los religiosos de la Compañía de Jesús salieron de la ciudad, dejando todos sus bienes encargados a una comisión dependiente del obispo.

Todavía no se había decidido qué hacer con estas instalaciones, cuando la ciudad de Santiago fue sorprendida por los terremotos de Santa Marta en 1773, siendo por entonces totalmente abandonado.

Vista de costado de La compañia de Jesus, Antigua Guatemala

Vista de costado de La compañia de Jesus, Antigua Guatemala

En el año de 1865, se instaló ahí una fábrica de tejidos. Y en el año de 1912, con las labores de urbanización de la Plaza Mayor, se reubicó allí el mercado de la localidad. Este mercado funcionó hasta los terremotos de 1976, en que fue reubicado a la finca La Pólvora que es donde se encuentra en la actualidad.

Afortunadamente, en el año de 1992, la Agencia Española de Cooperación Internacional adquiere el compromiso de restaurar las instalaciones a fin de crear un Centro de Formación Internacional. Todo esto facilitado por la reina de España doña Sofía.

Este compromiso ha rendido sus frutos, ya que ahora pueden apreciarse los trabajos tan detallados con que han habilitado tan bella edificación. Sus corredores y patios son dignos de admiración, y proporcionan a quienes los visitan una visión extraordinaria de como lucieron originalmente.

En la actualidad se llevan a cabo diferentes actividades culturales en su atrio, tales como lecturas de poesía, exhibiciones y teatro.

Todo se ha restaurado, excepto el templo, el cual luce mejor así, como un mudo testigo de lo que pudo haber sido. Vemos ahora una maravillosa ruina con un amplio atrio y plaza con grandes árboles. Es increíble, pero los edificios de Antigua casi totalmente derrumbados, son tan evocadores de lo que pudo haber sido aquella época extraordinaria de la Colonia.

Todavía pueden verse algunos vestigios de las esculturas de estuco en las fachadas de la iglesia, aunque la mayoría están sin cabeza. Entre estas esculturas se encuentra la de San Ignacio de Loyola, el fundador de la orden jesuita.

Irónicamente quienes ordenaron la expulsión de los jesuitas en aquel tiempo, ahora han realizado la reconstrucción de sus instalaciones. ¡Sí que da vueltas la vida! ¿Verdad?

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Una respuesta en “La Compañía de Jesús… joya arquitectónica de los jesuitas”

  1. alex dice:

    Cuáles son las dimensiones de la fachada? De la Iglesia compañía de Jesús..

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